Las amortizaciones contables permiten distribuir el coste de un activo durante los años en los que se espera utilizarlo y reflejar progresivamente su pérdida de valor por el uso, el paso del tiempo o la obsolescencia.
Por ejemplo si una empresa compra una máquina que utilizará durante varios ejercicios, normalmente no refleja todo su coste como gasto del primer año. El importe amortizable se distribuye durante su vida útil siguiendo un criterio sistemático.
En una amortización lineal la fórmula básica es:
Cuota anual de amortización = (coste del activo – valor residual) / vida útil
La amortización contable no debe confundirse con la amortización fiscal. La primera determina cómo se refleja la depreciación del activo en la contabilidad, mientras que la segunda determina qué importe puede resultar fiscalmente deducible conforme a la normativa aplicable.
A continuación vemos cómo funcionan las amortizaciones, qué activos se pueden amortizar, cómo calcularlas con un ejemplo y qué diferencias existen entre los criterios contables y fiscales.
¿Qué es una amortización contable?
La amortizaciones contables son un término empleado en Contabilidad para describir la depreciación o disminución del valor de un bien a lo largo del tiempo. Esto se debe a que, a medida que un bien se utiliza, su valor disminuye gradualmente por el desgaste, la obsolescencia u otros factores. Es una forma de plasmar en el área contable cómo un bien -mueble o inmueble- contribuye a la actividad económica del negocio.
El concepto de amortización es un proceso que se utiliza para reflejar esta devaluación del bien en los registros contables de una empresa. En lugar de reconocer el coste íntegro del bien el año que lo adquiriste, lo puedes distribuir en los años en los que se espera que este comience a ser, en algún modo, productivo.
Por ejemplo, si inviertes en material de producción audiovisual 100.000 euros y esperas que el equipo tenga una duración aproximada de 10 años, puedes amortizar el coste del equipo en 10.000 euros al año. Pasada la década, el valor contable del equipo será de cero.
Las amortizaciones en Contabilidad son importantes porque te ayudan a que reflejes con precisión el valor del inmovilizado material de la empresa. Si no amortizas los bienes de tu negocio es posible que los registros contables muestren un valor de activos inflado. Esto, sin duda, puede llevarte a tomar decisiones comerciales equivocadas basadas en informes y reportes financieros incorrectos.
Además, las amortizaciones también son importantes en materia fiscal. En algunos países, las empresas pueden reclamar deducciones fiscales por la amortización de activos, lo que reduce algunos puntos su carga fiscal.
¿Para qué sirve amortizar un activo?
Registrar correctamente las amortizaciones permite que la contabilidad refleje de forma más fiel tanto el valor de los activos como el resultado de cada ejercicio.
La amortización permite, entre otras cosas:
- distribuir el coste de determinados activos a lo largo de su vida útil
- reflejar progresivamente la pérdida de valor del inmovilizado
- evitar que el balance mantenga activos por importes que ya no representan adecuadamente su valor contable
- imputar a cada ejercicio la parte del coste del activo asociada a su utilización
- disponer de información más precisa para analizar la situación económica de la empresa
- calcular correctamente las posibles diferencias entre amortización contable y fiscal
Una amortización incorrecta no solo afecta al valor del activo en el balance: también puede alterar el resultado contable del ejercicio.
Diferencia entre amortización contable y fiscal
La amortización contable y la amortización fiscal están relacionadas, pero no tienen por qué coincidir.
La amortización contable refleja en las cuentas de la empresa la pérdida del valor del activo durante su vida útil. Para calcularla se tienen en cuenta factores como el coste del activo, su valor residual, su vida útil prevista y el método de amortización elegido.
La amortización fiscal, en cambio, determina qué parte de esa depreciación puede considerarse fiscalmente deducible conforme a la normativa tributaria aplicable.
Por este motivo, una empres puede registrar una amortización contable y que el importe fiscalmente deducible sea diferente. Cuando esto ocurre pueden aparecer diferencias entre el resultado contable y la base imponible fiscal.
¿Qué bienes se pueden amortizar?
Se amortizan, con carácter general, los activos de la empresa que tienen una vida útil limitada y van perdiendo valor por su uso, el paso del tiempo o la obsolescencia. Es habitual amortizar maquinaria, ordenadores, vehículo, mobiliario, instalaciones, construcciones y determinados activos intangibles.
No todos los elementos del activo se amortizan. Los terrenos, por ejemplo, normalmente no se amortizan porque se considera que tienen una vida útil limitada. Cuando se adquiere un inmueble formado por terreno y construcción, ambos valores deben diferenciarse, ya que la construcción puede amortizarse mientras que el suelo, con carácter general, no.
También conviene distinguir la compra de un activo de otros gastos o de formas de financiación. El alquiler de una oficina no es la amortización de un inmueble propio, y las cuotas de una hipoteca tampoco representan por sí mismas la amortización contable del edificio.
¿Cómo se calcula una amortización contable?
Uno de los métodos más utilizados es la amortización lineal, que reparte de forma uniforme el importe amortizable del activo durante su vida útil.
Fórmula de amortización lineal
Cuota anual de amortización = (coste del activo – valor residual) / vida útil
El coste del activo es el importe por el que se reconoce inicialmente el bien; el valor residual es el importe que la empresa estima que podría obtener por él al final de su vida útil, descontados los costes asociados a su venta; y la vida útil es el periodo durante el que se espera utilizar el activo.
Si el valor residual es insignificante, en la práctica puede dar lugar a que prácticamente todo el coste del activo se distribuya durante su vida útil.
Ejemplo práctico de amortización lineal
Supongamos que una empresa compra una máquina por 12.000 euros, estima que podrá utilizarla durante 5 años y considera que al final de ese periodo tendrá un valor residual de 2.000 euros.
Primero calculamos el importe amortizable:
12.000€ – 2.000€ = 10.000€
Después dividimos ese importe entre los cinco años de vida útil:
10.000€ / 5 años = 2.000€ al año
La cuota de amortización contable anual sería, por tanto, de 2.000 euros.
| Concepto | Importe |
| Coste del activo | 12.000€ |
| Valor residual | 2.000€ |
| Importe amortizable | 10.000€ |
| Vida útil estimada | 5 años |
| Amortización anual | 2.000€ |
Al finalizar el quinto año, y siempre que no se hayan producido cambios en las estimaciones o correcciones por deterioro, el activo conservaría un valor contable de 2.000 euros, correspondiente a su valor residual estimado.
¿Cuándo empieza a amortizarse un activo?
La amortización comienza cuando el activo está en condiciones de funcionamiento y puede utilizarse para la actividad de la empresa. Por tanto, la fecha de compra y la fecha de inicio de la amortización no siempre tienen que coincidir.
Por ejemplo, si una empresa compra una máquina el 1 de marzo pero necesita instalarla y ponerla a punto antes de empezar a utilizarla el 1 de abril, la amortización deberá considerar el momento en el que el activo está disponible para su uso.
Cuando el activo se incorpora a mitad del ejercicio, la cuta correspondiente a ese primer año debe calcularse teniendo en cuenta el periodo durante el que ha estado disponible para utilizarse.
¿Qué tabla de amortización debes utilizar?
La tabla fiscal que debes utilizar depende del tipo de contribuyente y del régimen tributario aplicable. No existe una única tabla simplificada válida para todas las empresas y autónomos.
| Caso | Referencia |
| Autónomo en estimación directa simplificada del IRPF | Tabla de amortización simplificada de la Agencia Tributaria* |
| Sociedad sujeta al Impuesto sobre Sociedades | Tabla y métodos previstos en el artículo 12 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades |
| Amortización contable | Vida útil, valor residual y patrón de consumo del activo conforme a la normativa contable |
Por ejemplo, para un autónomo que tribute por estimación directa simplificada, la tabla específica de la Agencia Tributaria establece actualmente un coeficiente lineal máximo del 26% y un periodo máximo de 10 años para los equipos de tratamiento de la información y los sistemas y programas informáticos.
En el Impuesto sobre Sociedades, la deducibilidad fiscal de las amortizaciones se regula en el artículo 12 de la Ley 27/2014. Esta norma contempla los coeficientes lineales máximos y periodos máximos de diferentes categorías de activos, además de otros métodos admitidos para acreditar la depreciación efectiva.
Por eso es importante no confundir la amortización que se registra contablemente con los límites y criterios utilizados para determinar cuánto resulta fiscalmente deducible.

Fuente: Web Oficial de la Agencia Tributaria
Cómo gestionar las amortizaciones con un software contable
Cuando una empresa dispone de varios elementos de inmovilizado, calcular manualmente las cuotas, controlar las fechas y generar los asientos periódicos puede convertirse en una tarea repetitiva.
En myGESTIÓN puedes registrar en la ficha de cada activo la información necesaria para gestionar su amortización, como la fecha de adquisición, el importe, el grupo o naturaleza del inmovilizado y las correspondientes subcuentas contables.
A partir de estos datos, el programa facilita el cálculo y la contabilización de las amortizaciones y permite generar los correspondientes asientos en el Libro Diario. También es posible agrupar las amortizaciones en un único asiento cuando resulte conveniente.
De esta forma, la información del inmovilizado permanece conectada con la contabilidad y se reduce el trabajo manual de calcular y registrar periódicamente las amortizaciones.
Preguntas frecuentes sobre amortizaciones contables
¿Es lo mismo amortización contable que amortización fiscal?
No. La amortización contable refleja la depreciación del activo conforme a criterios contables como su vida útil y su valor residual. La amortización fiscal determina qué importe puede considerarse fiscalmente deducible conforme a la normativa tributaria.
¿Se pueden amortizar todos los activos de una empresa?
No. Se amortizan aquellos activos amortizables cuya vida útil sea limitada. Los terrenos, por ejemplo, normalmente no se amortizan porque se considera que tienen una vida útil limitada.
¿Cuál es la fórmula para calcular una amortización lineal?
La fórmula básica es (coste del activo – valor residual) / vida útil. El resultado representa la cuota anual cuando la depreciación se distribuye uniformemente durante la vida útil del activo.
¿Qué ocurre si cambia la vida útil de un activo?
La vida útil y el valor residual deben revisarse cuando existan circunstancias que hagan necesario modificar las estimaciones iniciales. Los cambios afectan al cálculo de las amortizaciones de los ejercicios posteriores.
¿La amortización siempre tiene que hacerse una vez al año?
No necesariamente. Contablemente puede registrarse de forma periódica durante el ejercicio y el software de gestión puede automatizar la generación de los correspondientes asientos. Lo importante es que el resultado contable del ejercicio recoja correctamente la amortización devengada.
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